Llegas tú…

Desesperado, en un segundo comienzo a escribir…
palabras que no son las mías,
historias que había escuchado de aquellas viejas fábulas que me cuentan.
Sensaciones y sentimientos que yo ya extrañaba.

Y luego llegas tú mujer, mirándome con el despertar de tus perlas oscuras, aquellas ilusiones esféricas que los ignorantes llaman ojos.
Ellos no te han visto como yo te admiré anoche.

Y prontamente llegas tú mujer,
con la perfección de tu sonrisa;
Tu sonrisa que es tan desmedida, tu sonrisa que me aturde… trastorna mis extremidades,
me deja esperando mas,
y termino a tus pies rendido.

Y finalmente llegas tú mujer, sin saber lo que pasa por mi mente, sin saber que desde anoche ya no me hechiza la luna, pues me distrae al contemplar tu rostro de frente.