Mi única obsesión

La verdad no se si escribo bien, solo se que me gusta. Escribo lo que pueda, de lo se me ocurra, pero nunca creí hubiera tenido que escribir como niña.

Me pide una amiga de favor que le ayude a escribir una historia, para su clase de no se que. La historia tenia que ser contada por una niña. Como mi amiga me hizo ojitos y yo soy un tonto que no sabe decir que no… pues decidí intentarlo.

Pensar como niña, pensar como niña… espero ese cromosoma-X me ayude a inspirarme…

Decidí hablar de algo que si tengo experiencia, la obsesión y el amor, y lo enfoqué a ojos de una niña…

Me desperté con los ojos llenos de lágrimas. Te soñé muerto, te soñé lejos. Despierta aun lloraba por tenerte, por que nunca te olvidaba.

A mis cortos dieciséis, fuiste mi primer novio, mi primer beso, el primer chico que alguna vez me interesó. Tu con tus 20 años te sentías seguro. Trabajabas en las tardes mientras completabas tus estudios de mercadotecnia en las mañanas. Lo tenias todo… menos a mí.

Te acercaste misterioso e intrigante, actuando como si ya supieras lo que yo quería. Me terminaste conquistando así de fácil en aquella fiesta, por mi parte yo era tuya. Luego tus llamadas, tus detalles y tus regalos, eran lo que faltaba para que fueras perfecto.

Solo 2 meses te bastaron para conquistarme. Me obsequiabas la luna y yo, con una sonrisa tonta, lo aceptaba con brazos abiertos diciéndote que sí quería ser tu novia. Tu, siendo tan capaz, ya lo tenias planeado. No venia en tus planes un “No” como respuesta.

Fueron los primeros 3 meses más felices de mi vida. Te adoraban mis padres y mis amigas, era la vida perfecta… todo hasta ese día. Comenzaron las presiones. Me separabas poco a poco de mis amigas, de lo que era mi vida. Me decías con tus palabras que me explicarías el mundo, que yo no pertenecía a este mundo de niños. No me importó, pues yo te amaba. Íbamos solo a tus fiestas, a la disco, a bodas y reuniones tuyas. Con tus amigos me llevaba bien aunque conocía tus caras, sabia que te molestaba, que tus celos no lo toleraban. Luego todas las noches me reclamabas, me hacías sentir lo peor. Me decías que me veía mal platicando con tus amigos, que les coqueteaba dejándote en ridículo. Con lagrimas en los ojos yo te suplicaba perdón. Todas mis amigas de la prepa me decían que había cambiado, que el frío me rodeaba ahora. Yo solo respondía mirando al suelo: “Lo amo, no sé que decirles, no hay nada que puedan hacer. Por favor sean felices por mí.”

Pasaron los mes y seguían los mismo problemas. Me peleaba con mis padres por tu culpa y solo les gritaba y salía corriendo hacia mi cuarto envuelta en llanto. Mis amigos ya ni me hablaban y mis amigas solo murmuraban cosas a mi espalda, y todo por culpa de tus celos. Llegaste golpeando a mi mejor amigo solo porque me pidió una tarea. Lo tumbaste y lo pateaste. El nada mas sangraba mientras yo gritaba que te detuvieras. Tu solo me insultaste. No me hablaste en toda la semana y no salía de casa por esperar tu llamada, yo ya te estaba perdonando sin que me lo pidieras.

Luego llego el fin de semana y cumplíamos los siete meses. Te esperé toda la tarde, pues yo juré que me hablarías. Llegaste hasta muy noche y por suerte mis padres se habían ido a cenar y no regresaban aun. Te apareciste sin mencionar palabra, solo pasaste y me mirabas. Yo te preguntaba que pasaba y no me respondías. Ya cuando decidiste hablar, solo me terminaste hiriendo, me ofendías diciendo que no me querías. Me insultaste y solo te marchaste. Yo solo salía corriendo detrás de tu auto pidiéndote que regresaras. No te había hecho nada, quería saber que hice mal. Tu solo te marchaste.

Lloraba suplicando a Dios por tu regreso. Cada noche desde aquella, me ponía a pensar que te había hecho y aunque no fuera nada, estaba dispuesta a pedirte perdón. Por suerte el semestre acababa. Ya entraban las vacaciones de verano y mis padres tan buenos me iban a pagar un viaje de estudios a Europa. Lo rechacé enojada. No me disponía a salir de Monterrey solo por tener la esperanza de encontrarte por las calles. La soledad me bloqueó todo el verano. Me quede abandonada y no vi a nadie de mis amigas o alguien que me pudiera tranquilizar. Me la pase abandonada y sin amor. Habían sido ya tres meses desde que terminamos y jamás supe de ti otra vez. Me preguntaba si me extrañabas, si aun me querías como yo a ti. Porque juraba que en el fondo, muy en el fondo, sentías una gran pasión por mí.

Al comenzar el nuevo semestre, todo parecía normal. Todos mis amigos me saludaban como si no hubieses existido. Ya se habían enterado de la historia completa y al parecer estaban mas enterados que yo. Mis amigos de la Universidad me decían que no te veían en clases, como si te hubieras dado de baja de repente. Todo iba tranquilo y jamás supe de ti. Fue hasta semanas después del inicio de clases que se me acercó Javier, ese amigo mío al que golpeaste, y comenzó a platicar conmigo. Yo solo aguarde el momento preciso para peguntarle por ti y no me atrevía, hasta que lo hice.

¿No lo sabes?-me dijo-se mudo a México, al parecer embarazo a una joven.

Ya no sabia si llorar o reír. La única pregunta que me rodeaba era si lo hiciste andando conmigo o después de que me dejaste.

No dormí esa noche, solo pensaba en ti. Lloraba porque aun te quería, aun te extrañaba. Lo más triste del asunto, es que era tanta mi obsesión por tu amor, era tanto lo que sentía, que aun después de todo eso no sabia si lloraba por estar sufriendo por ti o lloraba por ser esa joven y estar sufriendo contigo a mi lado.